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Comunicado 2 / 24
Marzo 6, 2024

Ante exclusión laboral de mujeres,
Sistema Nacional de Cuidados

* Son mayoría en el país, pero también el sector más excluido del sistema laboral: 93% realiza labores domésticas y de cuidado, sin remuneración
* 70% de las que trabajan tienen ingreso insuficiente para superar la pobreza y 60% no tienen acceso a servicios de salud ni seguridad social
* Acción Ciudadana Frente a la Pobreza exhorta a quienes aspiran a la Presidencia a concretar el Sistema Nacional de Cuidados

Las mujeres son mayoría en el país, pero también la mayoría vive sin condiciones de bienestar: enfrentan carencias sociales, las que trabajan no tienen ingreso digno para sobrevivir y, además, son el sector mayormente excluido del sistema laboral por realizar labores de cuidado y domésticas no remuneradas.

En el marco del Día Internacional de la Mujer, que se conmemora este 8 de marzo, es preciso visualizar los grandes retos que tiene el país con ellas frente a la desigualdad y la exclusión por género, y también momento propicio para exigir a quienes aspiran a la Presidencia de la República, a que se concrete el Sistema Nacional de Cuidados.

En México 52% de la población son mujeres, pero solamente 46% de las que están en edad de trabajar cuenta con un empleo; esta situación coloca al país como uno de los más bajos del mundo en participación femenina; ocupa el lugar 132 de una lista de 184 naciones.

Paulina Gutiérrez, coordinadora de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, refiere que una de las razones principales de la exclusión es que 93% de ellas realiza labores de cuidado y domésticas no remuneradas.

“Es decir, ocupan su tiempo en atender las necesidades del hogar y se hacen cargo de sus hijos o de sus padres, de algún familiar enfermo o de algún otro pariente, tareas por las que no reciben ingresos económicos”, explicó.

La baja participación laboral de las mujeres obedece a causas estructurales, sobre todo con la imposición de un rol de género que las obliga a dedicarse de manera desproporcionada a tareas domésticas y de cuidado. 

Se estima que en México las labores de cuidado y domésticas no remuneradas tienen un valor económico equivalente a 26 puntos del Producto Interno Bruto; las mujeres aportan el 73% del total de ese valor, caso, tres cuartas partes.

Pero incluso las que trabajan afrontan diversas desventajas: casi 70% tienen un ingreso laboral por debajo del umbral de pobreza; es decir, que lo que ganan al mes no les alcanza para cubrir el costo de dos canastas básicas (9,059 pesos). Mientras que 50% de los hombres se encuentran en esta situación. 

La brecha por ingreso laboral entre hombres y mujeres es significativa. En promedio, los varones ganan 4,223 pesos más; esta desproporción es mucho mayor en mujeres con hijos: una mujer con tres hijos gana hasta 6,623 pesos menos que los hombres.

Aunque trabajen, muchas no cuentan con protección social; 6 de cada 10 que cuentan con un empleo carece de servicios de salud y seguridad social. De 24.4 millones de mujeres que trabajan, sólo 3% son empleadoras. 

Otro factor que incide en sus condiciones de bienestar es que la gran mayoría no tiene un trabajo formal; son 13.7 millones con trabajos informales; esto es, sin contratos estables y sin prestaciones. Del total de ellas 85% carece de ingreso suficiente para superar el umbral de pobreza y 87% no tiene seguro social que le permita cubrir sus necesidades de salud.

La raíz y la propuesta

La inclusión económica de las mujeres y la equidad en su situación laboral requieren de diversas medidas legislativas y de política pública que urge considerar en el contexto actual del país, en el cual se renovará en los próximos meses la Presidencia de la República y la totalidad del Congreso de la Unión.

Por ello, Gutiérrez reitera que una medida indispensable es concretar el Sistema Nacional de Cuidados.

“Dicho sistema requiere construir infraestructura suficiente de servicios, entre los que destacan las estancias infantiles, pero también de cuidado para personas con discapacidad, para personas enfermas y para personas adultas mayores”, apuntó.

También se debe implementar que la gran mayoría de las escuelas de educación básica sean de tiempo completo o con horario ampliado para los alumnos.

Además, el sistema laboral requiere de un cambio de paradigma para transformar las condiciones estructurales que mantienen a las mujeres en exclusión y precariedad.

Las acciones de política pública, en el corto plazo, deben garantizar los derechos de todas las mujeres que trabajan, para que su incorporación justa al sistema laboral sea la vía para superar la pobreza.

El nuevo modelo laboral debe incluir también un sistema de protección social, con cobertura universal no condicionado al régimen laboral. El punto de partida es garantizar el acceso gratuito a la salud para todas, sin que sea parte de las “prestaciones laborales”; por ello se debe financiar con recursos fiscales y no del Impuesto Sobre Nómina.

Acción Ciudadana Frente a la Pobreza continuará impulsando las propuestas para que las candidatas y el candidato a la Presidencia, así como los aspirantes a la Cámara de Diputados, al Senado y a las gubernaturas, consideren en sus programas de gobierno las acciones y políticas públicas en beneficio de las mujeres que trabajan, así como de aquellas que no pueden hacerlo por dedicarse a tareas de cuidado y domésticas, sin remuneración.

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