Enero 11, 2018

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Cambiar los datos  o la metodología, no es enfrentar la pobreza: OSC

  • De acuerdo con la CEPAL sólo tres países en la región no avanzaron en reducción de pobreza entre 2010 y 2014, entre ellos México, donde se retrocedió en 3%.
  • Los países de América Latina con mayores avances frente a la pobreza son Uruguay, Perú, Chile, Brasil y Ecuador.
  • Ante estos datos, no son aceptables sólo medidas cosméticas que no cambian la realidad, como descalificar la metodología de medición o entregar “estados de cuenta” de las transferencias de los programas sociales.

El informe 2015 de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) confirma la necesidad urgente de modificar las políticas económicas y sociales frente a la pobreza y la desigualdad en México como lo han propuesto otros organismos internacionales, expertos y organizaciones de la sociedad civil, como la Acción Ciudadana Frente a la Pobreza.

En el “Panorama Social de América Latina 2015”, dado a conocer en días recientes por la CEPAL, se confirma que la reducción de los ingresos es el factor central de incremento de la pobreza.  Se confirma también la necesidad de contar con políticas laborales y productivas que generen inclusión y mejora del ingreso, así como mejorar la cantidad y calidad del gasto social. Este tipo de medidas coinciden con lo que ha propuesto la Acción Ciudadana Frente a la Pobreza.

Resulta entonces paradójico que la respuesta del gobierno de México a través de funcionarios de la SEDESOL sea criticar la metodología de la CEPAL, como antes lo hicieron respecto a la metodología oficial de CONEVAL. Resulta aún peor tomar medidas cosméticas, como los “estados de cuenta de los programas sociales” sin cambiar las condiciones que generan los bajos ingresos de las personas en pobreza o sin establecer el padrón único de beneficiarios que transparente esos programas. 

De acuerdo con este informe de la CEPAL, organismo especializado de la ONU en materia de desarrollo económico y social para nuestra región, en América Latina hay  168 millones de personas en pobreza, equivalente al 28% del total de la población en los 18 países considerados.  Entre ellas, hay 70 millones que viven en condición extrema (indigencia), equivalente al 11.8% de la población.

Los datos del informe ubican a nuestro país en el 13º lugar entre 18 países por la proporción de población en pobreza en la región. De acuerdo a la metodología de

CEPAL el  41.2% de la población vivía en pobreza en 2014, lo que equivale a más de 48 millones de personas.

Esta proporción es muy similar a los porcentajes de pobreza que hay en El Salvador (41.6%) y en Paraguay (42.3%). En porcentaje de personas en pobreza, México sólo supera a los países centroamericanos más pobres: Honduras (74.3%), Guatemala (67.7%) y Nicaragua (58% – dato para 2009). El porcentaje de México es muy superior a países de desarrollo económico menor como República Dominicana (37.2%), Colombia (28.6%) y Costa Rica (18.6%).

Los países de América Latina que presentan mayores avances en la reducción de la pobreza entre 2010 y 2014 son Uruguay con un avance de 14.9%, Perú con un avance de 9.8%, Chile avanzó 9.1% y Brasil logró reducir 7.9%, de acuerdo con el citado informe de CEPAL.

En contraste los países que retroceden y tienen aumentos en la pobreza en los años recientes son Venezuela con un 4.9% de incremento, México con de 2.9% más de pobreza y Honduras con un aumento  de 2.3%. 

Además de estos datos de evolución de la pobreza, el informe de CEPAL analiza y propone medidas de fondo para avanzar frente a la pobreza y la desigualdad en nuestra región: la mejora en la cantidad y calidad del gasto social, reducir las brechas estructurales en el mercado de trabajo que generan ingresos y condiciones laborales precarias y pobreza, así como la mejora de la institucionalidad de las políticas de desarrollo social. 

En la Acción Ciudadana Frente a la Pobreza también coincidimos con este enfoque y en las políticas recomendadas, por ello, exigimos se tomen medidas urgentes para lograr avances sustanciales en la reducción de la pobreza. En particular, insistimos en la urgencia de adoptar las siguientes políticas:

  • Impulsar una economía incluyente que posibilite la mejora de los ingresos de toda la población, especialmente de quienes viven en pobreza, mediante:
    • Reestructuración de los programas de apoyo productivo para que se canalicen efectivamente a los pequeños productores y se eliminen los subsidios regresivos que se otorgan a grandes terratenientes.
    • Ampliar y transparentar los apoyos a las empresas sociales (cooperativas, asociaciones de pequeños productores) y generar una política de fomento a la economía social.
    • Incrementar el salario mínimo por encima de la línea de pobreza.
    • Estructurar una política de inserción laboral y productiva de jóvenes, especialmente de quienes viven en condición de rezago educativo, subempleo, desempleo y empleos precarios. 
  • Construir un sistema de protección social universal, que garantice un “piso” de ejercicio de derechos sociales básicos, iniciando por el acceso efectivo a la salud.
  • Generar mecanismos de participación ciudadana, transparencia y rendición de cuentas para dar institucionalidad y efectividad a las políticas y programas, con instrumentos como:
    • Padrón Único de Beneficiarios, que sea la vía transparente de acceso a los programas de subsidios y transferencias y que sea vía única y obligatoria para los tres órdenes de gobierno.
    • Datos abiertos con la información de todos los programas sociales.
    • Autonomía y fortalecimiento de la contraloría social conectada al nuevo Sistema Nacional Anticorrupción. 

Desde la Acción Ciudadana Frente a la Pobreza hacemos un llamado a las autoridades a enfrentar las causas que generan pobreza y desigualdad con medidas de fondo. 

Pedimos superar la descalificación de las metodologías de medición de la pobreza, cuando no les son favorables. En esta ocasión, estamos frente a una paradoja: ante los datos recientes de CONEVAL que resultaron adversos, el titular de SEDESOL solicitó “adoptar” la metodología de la ONU.  Y ahora que la ONU –a través de su organismo especializado, la CEPAL- da a conocer sus resultados también los descalifica, por ser una metodología que usa la misma canasta alimentaria desde hace 35 años. 

Esta metodología –pese a sus limitaciones- permite comparar con la misma medida a los diversos países de América Latina en su evolución en el tiempo. 

También resulta preocupante que ante el incremento y permanencia de la pobreza, se tomen sólo medidas cosméticas como entregar un “estado de cuenta” por los ingresos de transferencias y subsidios que se canalizan a los hogares a través de los programas sociales, como lo ha anunciado recientemente la SEDESOL.  

Esta medida solo modificaría las respuestas de los hogares ante los encuestadores del INEGI sin cambiar las condiciones que generan la pobreza. Sin demérito a la potencial mejora en las respuestas o en las encuestas, en caso de concretarse esta pretensión, los próximos datos de pobreza dejarán de ser comparables para años previos. 

El informe de CEPAL es un nuevo llamado a cambiar las políticas económicas y sociales que no son efectivas frente a la pobreza. Esa es la tarea urgente y prioritaria.