Hay que decirlo claro: no hay programa social que sustituya al trabajo como medio de superación de la pobreza. Un trabajo bien remunerado con seguridad social, conforme a lo que establece nuestra propia Constitución y a nuestro potencial económico como país, es la única vía efectiva y sostenible para hacer frente a la pobreza. Sin embargo, en México se da la absurda contradicción de que millones de personas trabajan para ser pobres.