Setenta pesos al día para 3.3 millones de hogares

Introducción

Este trabajo ofrece un análisis de los datos más recientes sobre el ingreso de los hogares, enfocado en los más pobres.

El grave incidente producido por los cambios realizados por el inegi en el levantamiento de información del Módulo de Condiciones Socioeconómicas 2015 (mcs 2015) ha impedido usar los datos para la medición de la pobreza.

La discusión sobre si es posible lograr la comparabilidad de los datos apenas inicia. Se ha creado un grupo de trabajo conjunto acordado por el inegi y el Coneval. Desde la sociedad civil, hemos exigido que se incorpore también a expertos independientes.

El problema es serio, no se trata de resolver un ejercicio académico. Se deben preservar los principios de transparencia y certeza que el Coneval ha garantizado hasta ahora para las mediciones de pobreza.

En este texto se usan los datos del polémico mcs 2015, pues si bien no son comparables con las series anteriores, sí podrían dar una idea aproximada sobre la situación económica actual —muy reciente— de los hogares de menores ingresos.

Aceptando —sin conceder— las explicaciones que ha dado el inegi sobre los cambios realizados, se supone que el mcs 2015 podría ser más preciso en su captación del ingreso de los hogares más pobres. Esto sucede porque, según se ha explicado, en el operativo de campo se aplicó mayor rigurosidad en la indagación en hogares con muy bajos ingresos: los encuestadores hicieron preguntas más acuciosas e incisivas, e incluso se volvió a visitar estos hogares.

Aun asumiendo la hipótesis —que todavía debe confirmarse— de que se captaron mejor los ingresos de los hogares más pobres, aparece otro problema. El resto de los datos no tuvo esa rigurosidad. El ingreso de los estratos más altos no sería igual de preciso.

Ante la controversia, los datos del mcs 2015 no han sido analizados. Decidí usarlos sin por ello dejar de considerar que la decisión del inegi fue un grave error que no debe repetirse. De cualquier modo, considero que estos datos muestran una situación delicada que impide el triunfalismo.

Los ingresos del 10% más pobre de la población

 

En 2015 había 33.2 millones de hogares en nuestro país. Por tanto, cada decil representa una décima parte del total o 10%, es decir, 3 millones 300 mil hogares. El decil I son los 3.3 millones de hogares con menores ingresos, y así sucesivamente hasta llegar al decil X, donde se ubican los 3.3 millones de hogares con los ingresos más altos.

Con los primeros hallazgos, mirando todavía al decil I como un conjunto sin distinciones, aparece un panorama desolador:

  • El ingreso total promedio de estos 3.3 millones de hogares más pobres es de 2 mil 723 pesos al mes. Con el tipo de cambio bancario actual, los integrantes de estos hogares están muy cerca de vivir con poco más de un dólar al día.[1]
  • El ingreso “líquido” de estos 3.3 millones de hogares es aún menor: se reduce a 2 mil 140 pesos al mes. Es decir, 70.40 pesos al día para hogares de entre cuatro y cinco integrantes. Esto es porque el monto restante corresponde a un ingreso imputado denominado “alquiler de la vivienda” y que representa poco más de una quinta parte del ingreso total de los hogares del decil I (21.5%).[2]
  • Del ingreso “líquido” en estos 3.3 millones de hogares, poco más de la mitad corresponde a ingresos por trabajo (51%), y casi la mitad a ingresos por transferencias (47%).
  • En estos hogares del decil I, el ingreso promedio mensual por trabajo es de mil 468 pesos, y por transferencias de mil 128 pesos.

Sin embargo, hay amplias variaciones en las condiciones y fuentes de ingreso de los hogares. No todos los hogares dentro del decil I son iguales en su fuente y composición del ingreso:

  • De los 3.3 millones de hogares, una cuarta parte (24.6%), equivalente a poco más de 800 mil hogares, no percibe ingresos por trabajo.
  • Poco menos del 40% de los hogares del decil I, esto es, poco más de 1.3 millones de hogares, perciben ingresos por trabajo subordinado, y un poco más, el 44% —esto es casi 1.5 millones de hogares—, percibe ingresos por trabajo por su cuenta o independiente.[3]
  • El ingreso promedio mensual por hogar por trabajo subordinado es de mil 518 pesos; mientras que por cuenta propia es poco más de la mitad: 788 pesos.
  • Casi 3 millones de hogares del decil I perciben ingresos por transferencias (89%). Para evitar interpretaciones erróneas, esta proporción no es muy diferente al promedio: el 80% del total de los hogares a nivel nacional percibe transferencias. Incluso entre los hogares de mayor ingreso (el decil X) el 75% también percibe transferencias.
  • Sólo el 5.5% de los hogares del decil I, casi 181 mil hogares, perciben ingresos por pensiones, jubilación o algo similar. En comparación, más de la cuarta parte de los hogares del decil con mayor ingreso (el X) recibe este tipo de ingresos (al menos el 26% de los hogares).
  • El rubro de transferencias que es más frecuente en estos hogares es el de los pagos en especie de instituciones, que llegan a casi 1.9 millones de hogares, lo que significa el 56%.
  • Las transferencias de los programas gubernamentales llegan únicamente al 55% de los hogares del primer decil, es decir, poco más de 1.8 millones de hogares. El ingreso promedio por beneficios de programas gubernamentales para el decil I es de 804 pesos al mes.
  • Las transferencias de otros países, que en su mayoría corresponden a las famosas remesas desde Estados Unidos, sólo llegan a poco menos del 7% de los hogares, así que solamente 222 mil de los 3.3 millones del decil I reciben este tipo de ingresos.
  • Los apoyos entre hogares son muy frecuentes en el primer decil de ingreso. El 28%, o sea más de 900 mil, recibe donativos de otros hogares o de instituciones, y el 37% (más de 1.2 millones) recibe transferencias en especie de otros hogares.
  • En este decil la renta de la propiedad no tiene ningún peso significativo, ni tampoco otros ingresos corrientes: representan el 1% del ingreso total.

La geografía del decil I

 

Los 3.3 millones de hogares con el menor ingreso (el decil I) viven en todo el territorio nacional. Sin embargo, no están distribuidos de manera uniforme conforme al “peso poblacional” de cada estado. Casi la mitad de estos hogares se ubica en cinco estados del país; los que tienen un mayor número son:

  • En Veracruz hay poco más de 387 mil hogares del decil I, con lo que contribuye con el 11.7% de los hogares de este decil, mientras que el estado representa el 6.8% de la población nacional.
  • En segundo lugar aparece el Estado de México, donde hay 325 mil hogares del decil I, con lo que contribuye con el 9.8% de los hogares, lo que es bastante menos que su peso poblacional: 13.5%.
  • Oaxaca y Chiapas ocupan el tercer y cuarto lugar. En cada uno hay poco más de 300 mil hogares ubicados en el decil I. Aportando 9.5 y 9.3% respectivamente, cuando su peso poblacional es de 3.3% para Oaxaca y 4.4% para Chiapas.
  • Y en quinto lugar aparece Guerrero, aportando el 7.3% de los hogares del decil I, esto es 244 mil hogares, cuando su peso poblacional es el 3% de la población del país.

El contraste lo ofrecen la Ciudad de México y Nuevo León, en donde se presenta una gran diferencia entre su peso poblacional y su “aportación” proporcional de hogares en el decil I.

Una forma de comprender las diferencias por entidad federativa, en términos relativos a su población total, es ver la proporción de hogares en el decil I respecto al total de hogares en la entidad. Si la distribución fuera uniforme cada entidad aportaría el 10% de los hogares al decil I, dado que éste representa exactamente el 10% de los hogares a nivel nacional.

La Tabla muestra el orden de las diferencias. Sobresalen en el lado negativo Oaxaca, Guerrero, Chiapas, Veracruz, Hidalgo, Zacatecas, San Luis Potosí y Michoacán.

En Oaxaca, casi 1 de cada 3 hogares se ubica en el 10% con menor ingreso a nivel nacional (el decil I). En Guerrero y Chiapas 1 de cada 4 hogares se ubica en el decil I.

Sobresalen en el lado positivo la Ciudad de México, Querétaro, Nuevo León, Baja California Sur, Chihuahua y Jalisco. En la Ciudad de México únicamente 1 de cada 50 hogares se ubica en el decil I.

tabla Proporción de hogares en el decil I (nacional) por entidad federativa

Entidad federativa Proporción
Oaxaca 28.5%
Guerrero 25.3%
Chiapas 24.6%
Veracruz 16.9%
Hidalgo 16.2%
Zacatecas 14.6%
San Luis Potosí 14.0%
Michoacán 13.5%
Puebla 11.2%
Durango 10.5%
Tabasco 10.0%
Morelos 9.7%
Nayarit 9.5%
Tamaulipas 9.1%
Campeche 8.7%
Yucatán 8.0%
Quintana Roo 8.0%
Guanajuato 7.5%
Sinaloa 7.4%
Tlaxcala 7.4%
México 7.3%
Aguascalientes 6.7%
Sonora 6.5%
Coahuila 6.1%
Colima 5.8%
Baja California 5.7%
Jalisco 5.1%
Chihuahua 4.8%
Baja California Sur 4.6%
Nuevo León 4.2%
Querétaro 3.6%
Ciudad de México 2.0%

Fuente: Elaboración propia con base en INEGI, Módulo de Condiciones Socioeconómicas (MCS) 2015. “Tabulados básicos”, 2016.

Reflexiones iniciales

 

Los hogares más pobres —en este caso referido al decil I analizado aquí— tienen fuentes precarias de ingreso. Una gran parte trabaja por cuenta propia con un promedio de ingreso que es menos de la mitad del que perciben —en este mismo decil— quienes tienen un empleo, aunque sea informal. Es urgente encontrar formas de mejorar la productividad de quienes trabajan por su cuenta en estos hogares. El fomento a la economía social puede ser una opción, así como la mejora de la empleabilidad de jóvenes y mujeres no económicamente activos, desocupados o subocupados, integrantes de estos hogares.

Los ingresos por trabajo subordinado sostienen a una parte importante de estos hogares. Se reitera la importancia de incrementar el salario mínimo, al menos para que se ubique por encima de la línea de pobreza.

Aunque los apoyos gubernamentales son importantes, casi la mitad de estos hogares no recibe beneficios en efectivo (45%). Resultan con mayor cobertura los donativos y apoyos en especie entre hogares y de instituciones, aunque tampoco llegan a todos. En este último caso, podría ser que los apoyos de instituciones también correspondan a programas gubernamentales. Se confirma la importancia de un padrón único que permita localizar, identificar e incorporar a estos hogares para que reciban las transferencias gubernamentales que les corresponden.

Una alerta sobre las próximas mediciones de pobreza

 

Está pendiente la decisión que tomará el grupo de trabajo creado entre el inegi y el Coneval sobre si se puede dar comparabilidad a los datos con las mediciones previas y sobre el uso de los datos del mcs 2015 para la medición de la pobreza municipal. Ésta fue la razón del levantamiento de la información. La medición municipal es la única que está prevista por ley y se realiza cada cinco años. La medición anterior —la primera y única con la metodología multidimensional del Coneval— corresponde a 2010.

Para estados y municipios la ley ordena la medición cada dos años. En este momento contamos con los datos para 2014. En sentido estricto no se requiere la medición a este nivel para 2015. De hecho, el levantamiento de información para la medición 2016 arrancó ya en agosto, mientras se elabora el presente texto y se procesa este número de la revista Este País. Y también en este caso está en riesgo la comparabilidad. Hay una señal de alerta sobre la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (enigh) 2016 y su mcs correspondiente. Por una parte porque las modificaciones realizadas al levantamiento de información pueden ser “irreversibles” en su efecto y aplicación. Pero sobre todo —y esto es muy relevante— por el esfuerzo sistemático que se realiza desde los gobiernos federal y estatales por modificar las respuestas sin que cambie la realidad.

La campaña publicitaria “sano, suficiente y variado” es sólo la punta del iceberg. El reparto del “estado de cuenta social” es el instrumento del trabajo directo de los operadores de los programas. Cambiar las respuestas, así sea para darles mayor precisión, como una manera de modificar las variables y generar un resultado distinto, se ha convertido en una obsesión. Ése no era el sentido de la medición multidimensional. Se trata de garantizar derechos y mejorar ingresos.

Llamado final

 

Es momento de mirar más allá. Las condiciones de vida de millones de hogares requieren de un acuerdo nacional que permita reducir a la mitad la pobreza y erradicar la pobreza extrema en los próximos 15 años. Este objetivo va a requerir recursos cuantiosos, pero sobre todo políticas efectivas y la participación de la sociedad junto con los tres órdenes de Gobierno.

Las metas nacionales de la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ods 2030) acordados en la onu abren la oportunidad para generar un acuerdo de mediano plazo, transexenal, más allá de cualquier periodo de gobierno. México requiere un impulso y una oportunidad así para dar el salto que corresponde en esta materia. Ésa es la invitación de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza.[4]

Rogelio Gómez Hermosillo M. es coordinador de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza.

* En esta ocasión, para subrayar la responsabilidad personal de las posiciones, opiniones, análisis y conclusiones de este texto, preferimos definir la autoría del mismo, dado que no fue revisado o discutido por las instancias colectivas de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza. Agradezco la colaboración de Humberto Rivera en el procesamiento de las tablas.

[1] En las mediciones internacionales de ingresos se calcula el poder de compra de un dólar en las diferentes economías. La línea usada originalmente por el Banco Mundial para pobreza extrema se ubica en 1.25 dólares (PPP). Se le denomina “dólar con paridad de poder de compra” o “dólar PPP” por sus siglas en inglés (Purchasing Power Parity). En este caso es únicamente una referencia coloquial a la situación actual del dólar “en ventanilla”. Estos hogares tienen entre cuatro y cinco integrantes en promedio.

[2] Las encuestas de ingresos y gastos de los hogares en todo el mundo suelen imputar un ingreso “no líquido” cuando los hogares poseen una vivienda. No se cuestiona esta decisión, que es técnicamente válida y justificada. Sólo se busca separar este ingreso “imputado” del ingreso “líquido”. En el MCS 2015 al 84.2% del total de los hogares se le imputa un ingreso por este concepto y representa casi el 11% del ingreso total de los hogares. En el caso del decil I se le imputa al 85.6%. No hay variación mayor a tres puntos porcentuales respecto del promedio en cualquiera de los 10 deciles.

[3] En un hogar puede haber —y hay— más de un perceptor de ingreso, por lo que puede haber diversas fuentes de ingreso en cada hogar.

[4] Más información en www.frentealapobreza.mx.

Link a Este País

Setenta pesos al día para 3.3 millones de hogares