Línea de bienestar: Cohesión Social: el país que queremos

México necesita rumbo. La pobreza no disminuye y la desigualdad crece. Las acciones de política social se dispersan y no garantizan derechos. Urge trazar horizonte y caminos para hacer frente a la pobreza y la desigualdad.

Cohesión Social es un nuevo proyecto para la nación que surge desde la sociedad civil. En el llamamiento por ella, presentado por Acción Ciudadana Frente a la Pobreza el 30 de enero, se proponen cuatro vías frente a la pobreza y la desigualdad:

1) La política, para construir un gran acuerdo nacional que articule crecimiento económico y bienestar social.

2) La social, para diseñar políticas públicas que reduzcan las brechas de desigualdad con un enfoque de derechos y desarrollo sostenible.

3) La institucional, para dar capacidad de respuesta a los gobiernos en la producción de valor público.

4) La ciudadana, para promover la participación de la sociedad civil organizada en las instituciones y políticas públicas.

Cohesión Social: Una nueva visión frente a la pobreza y la desigualdad

La cohesión social es fina­lidad: una sociedad con igualdad de oportunidades y sin privilegios. Una sociedad donde todas las personas tengan garantizados sus derechos: nutrición, educación, salud, trabajo, vivienda, justicia, paz, no discriminación, medio ambiente sano.

La cohesión social también es el proceso para cerrar las brechas de desigualdad y “no dejar a nadie atrás”, impulsando cuatro grandes objetivos:

1) Inclusión económica y trabajo digno para todas las personas, especialmente las que hoy están excluidas, para que participen en la generación de riqueza y mejoren sus ingresos y calidad de vida.

2) Derechos económicos, sociales, culturales y ambientales (DESCA) garantizados de manera universal y progresiva, con medidas de igualdad e inclusión para quienes están excluidos.

3) Capacidades estatales rediseñadas bajo el modelo de gobernanza democrática, para construir instituciones públicas efectivas y sólidas, especialmente en los territorios con mayor rezago social.

4) Cultura de corresponsabilidad ciudadana basada en valores y prácticas democráticas, sobre todo donde hay más corrupción y clientelismo.

La cohesión social es un concepto con sustento. En el ámbito público, ha sido el eje rector de instituciones y políticas de la Unión Europea.1 En nuestra región, ha sido retomado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de Naciones Unidas (CEPAL-ONU).2 El concepto de cohesión social fue incluido en la Ley General de Desarrollo Social como uno de los indicadores para la medición de la pobreza.3

¿Por qué una nueva visión frente a la pobreza y la desigualdad?

Ante los pocos resultados y la permanencia de la pobreza, ante la falta de rumbo y las propuestas que no han dado resultados, incluso para responder a la dificultad económica y las amenazas de Donald Trump, la visión de Cohesión Social permite trazar objetivos y un rumbo.

El país crece y el gasto social también, pero la pobreza permanece: Parece tragedia: la tasa de pobreza es hoy la misma que hace 25 años: 53%. Más de la mitad de la población vive en pobreza hoy, como en 1992.4

La primera confusión a superar para tener resultados es que no basta el crecimiento económico. Nuestra economía hoy es mucho más dinámica que hace 25 años. El pib casi se duplicó, las exportaciones son cuatro veces mayores y la inversión extranjera directa es cinco veces más grande.5

La otra confusión se da al pretender abatir la pobreza sólo con programas sociales. Siendo indispensables, las políticas sociales tampoco son suficientes.

Asimismo, en estos 25 años el presupuesto destinado a lo social casi se triplicó en términos reales. Así se han reducido algunas carencias, pero la carencia estructural determinante no se ha movido: 6 de cada 10 mexicanos no tienen seguridad social, casi igual que hace 25 años.6

La permanencia de pobreza por ingresos y de la carencia de seguridad social por un cuarto de siglo muestra que es indispensable vincular política social y política económica. En nuestro país, ingresos y seguridad social dependen del trabajo digno.

No hay una estrategia de Estado frente a la pobreza y la desigualdad: México nunca ha tenido una estrategia de largo plazo frente a la pobreza y la desigualdad, ni un acuerdo nacional para enfrentarlas. Programas ha habido y muchos; la mayoría caduca cada seis años.

Hasta ahora ha predominado una visión minimalista y gradualista frente a la pobreza. A lo más se buscan mejoras mínimas, en el promedio y con el menor costo posible. Recientemente se ha instalado una obsesión por modificar las variables usadas en la medición de la pobreza, sin modificar las realidades de fondo que impiden el ejercicio de derechos que se miden mediante variables asociadas a carencias.

La alternancia política en los gobiernos ha generado la proliferación de miniprogramas sociales, en su mayoría de muy baja calidad institucional. Más programas sociales con más dinero no es solución; al contrario, la multiplicación de programas dispersos, opacos, clientelares y basados en ocurrencias empeora la situación. Consumen recursos sin resultados y simulan que algo se hace. Gastar más no es sinónimo de invertir bien.

Esta situación se agrava con el sesgo político de las acciones supuestamente destinadas a la población en pobreza o a reducir el rezago social. La intención de beneficio electoral de muchas acciones presuntamente sociales es uno de los factores principales de su falta de efectividad.

¿Para qué una nueva visión? ¿Qué queremos cambiar con la visión de Cohesión Social?

La nueva visión tiene como finalidad cuestionar la visión gradualista, la simulación y el cinismo político frente a la pobreza y la desigualdad. Al proponer la visión de Cohesión Social se pretenden los siguientes propósitos:

Generar consenso social y acuerdos para lograr cambios institucionales: Una intención es construir consenso social y político para impulsar acuerdos plurales sobre los cambios institucionales indispensables frente a la pobreza y la desigualdad.

En Europa, la cohesión social ha sido punto de confluencia de derecha e izquierda. Socialdemócratas, liberales, demócratas cristianos y otros partidos de todo el espectro ideológico confluyen en ese horizonte común.

La cohesión social es una causa que permite convergencias políticas amplias, y esto hoy es urgente para México; va más allá de partidos políticos e ideologías. La cohesión social permite confluencia de muchos actores de la sociedad y del espectro ideológico.

Subir la vara a los candidatos e incidir en la agenda para 2018: La visión de Cohesión Social eleva el nivel de exigencia a candidatos y partidos. Se trata de incidir en la agenda hacia 2018. Se busca que haya definiciones que no se queden en enunciados generales, sino que aborden los puntos álgidos. Confronta promesas vacías y ocurrencias.

La visión de Cohesión Social exige sustentar las propuestas de campaña con base en evidencia. Confronta el uso demagógico de la pobreza y la desigualdad.

Al ser un horizonte exigente, la visión de Cohesión Social debe servir para romper la espiral de competir por ver quién ofrece más dádivas. El enfoque de derechos de Cohesión Social no se cumple con programas paternalistas. Por el contrario, la dimensión institucional de Cohesión Social establece obligaciones para dar efectividad a las instituciones públicas de salud, educación, trabajo y medio ambiente, y para rendir cuentas sobre ello.

 Rediseñar las instituciones y promover una reingeniería a fondo de las políticas: El enfoque de Cohesión Social obliga a revisar a fondo las instituciones y políticas actuales. La visión se basa en un marco conceptual mucho más exigente, conforme con los más altos estándares internacionales. Su sustento normativo es el artículo 1 constitucional, que establece la vigencia plena del conjunto de derechos sociales, económicos, culturales y ambientales (DESCA) reconocidos por México en los tratados internacionales de derechos humanos.

Para lograr mayor cohesión social se requiere una reforma social de gran calado, fundamentada en el artículo 1, que rediseñe las instituciones con base en los principios de universalidad y progresividad en el ejercicio de derechos. Esto implica cerrar brechas para garantizar los derechos a quienes hoy están excluidos. Especialmente las brechas de desigualdad entre quienes tienen menores y mayores ingresos, entre indígenas y no indígenas, entre quienes viven en el sur rural y quienes viven en las urbes de los estados más desarrollados.

La visión de Cohesión Social implica una mirada más integral para ir más allá de las carencias usadas en la medición de pobreza. Hay situaciones como la desnutrición infantil o el rezago educativo de jóvenes sin educación media superior que, aunque no son contadas como “carencias” en la medición oficial, deben ser enfrentadas porque evitan la transmisión intergeneracional de la pobreza y mejoran la movilidad social.

Impactar la cultura ciudadana: La visión de Cohesión Social apela a la corresponsabilidad sobre lo público y convoca al ejercicio activo de la ciudadanía; confronta las múltiples formas de discriminación que permean nuestra cultura, en especial el racismo y el clasismo, y cuestiona la cultura de privilegios y a quienes justifican la exclusión.

Esta visión busca incrementar el capital social positivo, reconstituir tejido social y fortalecer la vertebración de la sociedad civil. Asimismo, alinea el interés personal con el interés colectivo e invita a adoptar valores democráticos en los ambientes vecinales, familiares, laborales y, en general, en la arena pública.

Construir cohesión social da sentido a la obligación que tenemos como contribuyentes y como ciudadanía que no sólo vota, sino que participa activamente en la construcción de la casa común.

¿Cómo vamos a impulsar la agenda de Cohesión Social?

La visión de Cohesión Social es muy amplia. Abarca muchas dimensiones, por ejemplo, el acceso a la justicia, que está fuera de nuestro ámbito de actuación. Cohesión Social es un proyecto para la nación. Requiere el involucramiento de múltiples actores. Nuestra función como organización de la sociedad civil inicia con las siguientes acciones:

Difundir la visión y promover su debate público: Vamos a difundir datos, estudios y propuestas para nutrir la conversación pública, buscando mayor involucramiento ciudadano. De entrada vamos a exigir que se asuma con seriedad el compromiso de México con la Agenda 2030 y los Objetivos para el Desarrollo Sostenible de la ONU, muy en especial el primero (fin a la pobreza) y el décimo (reducir la desigualdad), porque su enfoque contribuye al proceso de lograr cohesión social. El propósito es generar consensos en la sociedad y construir acuerdos con los tomadores de decisiones para darle viabilidad y fuerza política a esta nueva visión.

Impulsar cambios institucionales urgentes: Seguiremos impulsando las exigencias para lograr cambios que son urgentes:

La recuperación gradual del salario mínimo a fin de que cumpla con lo establecido en la Constitución.

Establecer el padrón único para todos los programas sociales como un registro de toda la población potencialmente beneficiaria. El padrón único debe ser la puerta obligatoria de ingreso y asignación de apoyos a personas y hogares para programas de los tres órdenes de gobierno.

Crear medios de acceso efectivo a la salud mediante una contraloría social conectada al Sistema Nacional Anticorrupción que vigile los recursos para que lleguen a los servicios.

Promover el enfoque a prioridades: Vamos a impulsar políticas articuladoras con gran potencial de detonar desarrollo sostenible. Estas prioridades pueden avanzar mediante acuerdos con gobiernos locales, como ya lo estamos haciendo en Chihuahua, y esperamos que también se dé a nivel nacional. De inicio:

Primera infancia: Se trata de garantizar el desarrollo cerebral durante los primeros mil días de vida de cada persona, porque sus efectos son para siempre. México no tiene política para el Desarrollo Infantil Temprano (DIT) y no hay autoridad responsable.

Inclusión económica de personas jóvenes: En especial, se trata de generar opciones de segunda oportunidad para más de 11 millones de jóvenes mayores de 18 años y menores de 30 que no han concluido la educación media superior y que hoy no tienen opciones educativas y de trabajo digno.

Fomento a la economía social: Se trata de fortalecer las cooperativas y las diversas empresas asociativas de las organizaciones de pequeños productores, especialmente las de los pueblos indígenas. Estas empresas sociales tienen gran potencial, algunas ya exportan sus productos y son pioneras en producción orgánica.

Fortalecer la capacidad de incidencia política de la sociedad civil: Buscamos ampliar la participación de las organizaciones civiles en el diseño, ejecución y evaluación de políticas e instituciones públicas.

Las organizaciones civiles constituyen un activo de la nación y son una expresión de la cultura de corresponsabilidad ciudadana. La organización social y ciudadana debe ser fomentada y apoyada para tener gobernanza democrática. EstePaís

NOTAS

1 Ver Council of Europe, Concerted Development of Social Cohesion Indicators, Bélgica, 2005.

2 Ver Banco Interamericano de Desarrollo, La cohesión social en América Latina y el Caribe. Análisis, coordinación y acción, 2006. La CEPAL tiene varios estudios relevantes, por ejemplo: Cohesión social en América Latina: Una revisión de conceptos, marcos de referencia e indicadores, Naciones Unidas, Santiago de Chile, 2010.

3 Coneval incluye la variable mediante los datos sobre el coeficiente de Gini, que mide desigualdad en los ingresos. Recientemente publicó un estudio sobre el concepto: ver Minor Mora Salas, Cohesión social: Balance conceptual y propuesta teórico metodológica, Coneval, México, noviembre de 2015.

4 Coneval, “Evolución de la pobreza 1992-2014”. Se refiere a “pobreza por ingresos”. Es decir, población con ingreso inferior a la línea de bienestar. El dato para 1992 es el primero en la serie de datos comparables para la variable “ingresos”. Actualmente 63.8 millones de personas carecen de ingreso suficiente para adquirir la canasta básica, 11 millones más que en 1992.

5 En el periodo 1990-2015 (en valor real): crecimiento del PIB: 91%; incremento de las exportaciones: 420%; incremento de la IED: 510%. Las exportaciones pasaron del 18 al 36% del PIB. La IED aumentó de 1 a 3% del PIB. Fuente: Elaboración propia con datos del INEGI (PIB y exportaciones) y Secretaría de Economía (IED).

6 El gasto social se ha incrementado en 280% en términos reales y ha pasado de ser el 12% del presupuesto total al 22%. No hay datos comparables para medir con precisión la carencia de seguridad social para 1990. Nuestra estimación se basa en los datos sobre cobertura del IMSS y el ISSSTE en ese año, estimada en poco más del 30% de la población, para una carencia estimada alrededor del 65-67%.

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