Intervenciones – El Estado del Arte del Salario Mínimo

Intervenciones: Miguel Ángel Mancera Espinosa,Jefe de Gobierno de la Ciudad de México

Lugar: Museo Tamayo de la Ciudad de México

Tema: Conferencia Internacional “El Estado del Arte del Salario Mínimo”

Primero agradecer la invitación de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, por supuesto, a CEPAL.

Reconocer también al Instituto, al IETD, agradecer la presencia del señor gobernador electo, a mi querido amigo Enrique Alfaro, presidente municipal de Guadalajara y aliado en esta tarea.

La primera ciudad que alzó la mano para poder sumarse a esta cruzada fue la ciudad de Guadalajara, ahora ya también tenemos a Villahermosa, ya nos ha llamado San Luis Potosí y el alcalde electo de Ciudad Juárez también ha dicho que quiere sumarse a esta tarea.

Es decir, me parece que -como decía Enrique- desde la parte del municipio se vienen haciendo tareas sustanciales, tareas muy, muy importantes que pueden impulsar; como es la lógica cuando analizas que las ciudades son las que están cambiando al mundo no propiamente los gobiernos nacionales, sino desde las ciudades a nivel global es donde están impulsándose las políticas públicas mundiales que están haciendo los grandes cambios.

Así que yo creo que esto tiene un futuro verdaderamente claro, se tendrá que llegar a un salario suficiente, a un salario mínimo que esté acorde al mandato constitucional. Son varias las consideraciones.

Una. Cuando comenzó este debate, es en el seno de un primero de mayo, ahí había varias fuerzas, varios liderazgos, que estaban buscando encabezar una marcha con una causa.

Al principio la verdad es que había varias causas en una sola marcha y llegamos a un consenso, académicos, empresarios, gobierno y sindicalistas, de que era el momento de ir a esta cruzada por un salario mínimo suficiente.

Así fue cómo surgió, pero lo hicimos con toda responsabilidad y eso es lo que nos ha permitido avanzar, sino esto se hubiera caído en la primera intentona porque somos muy dados en México a ir en prácticas inerciales; los incrementos son inerciales, las políticas públicas son inerciales y cuando tú no cambias lo que estás haciendo pues las cosas tampoco van a cambiar, o sea, eso es necesario.

Lo que se planteó acá entonces fue que se hiciera primero un estudio, cómo está el salario mínimo en México en relación al mundo, qué ha hecho México o qué ha dejado de hacer México. En esta misma lógica dijimos, una vez que tengamos este estudio, hagamos los planteamientos necesarios para poder dar una ruta de cómo sí se podría elevar el salario mínimo y ahí el Consejo Económico de la Ciudad de México con el doctor Provencio, con Chertorivski, con el doctor Becerra, hice una convocatoria muy importante y se pusieron a trabajar expertos economistas; por eso es que nuestra propuesta no es una improvisación.

Se hicieron escenarios, se plantearon modelos económicos, se analizó la problemática internacional y nos dimos cuenta que tenemos un rezago de decenas de años en nuestro país sosteniendo un salario mínimo con diferentes argumentos.

Uno de ellos fue en su momento el control de precios en los setenta, un control de precios que era necesario, que era indispensable y obviamente ¿a quién se afectó? a los que menos perciben; o sea, desde abajo hiciste un control superficial de una economía que abajo se tambaleaba, pero eso no importaba porque tú tenías un control de precios.

El segundo argumento que alentó el salario mínimo fue el de la competitividad, entonces, en razón de competitividad no vamos a aumentar el salario mínimo porque esto es una aliciente para que tengamos mejores índices en esta materia de competitividad; eso fue en otro tiempo de argumentación.

Y la última es un ancla supuestamente antiinflacionaria, entonces, este argumento que es el que más temor puede causar, es el que mejores frutos ha rendido en una no actualización o no justificación del incremento del salario mínimo.

Sin embargo, la presión internacional es muy fuerte, nosotros observamos a Alemania con una clara política para recuperación de salario mínimo; Estados Unidos, con una clara política para recuperación de salario mínimo. En una plática que tuve con el presidente de Perú no podía creer que México no hubiera recuperado el salario mínimo, no creía lo que ganan aquí en México en el salario mínimo, pensaba que estábamos bromeando.

Bueno, de esta magnitud es como se presenta en el estudio, entonces, propusimos una ruta y la ruta fue: primero, desindexemos el salario mínimo, desindexemos el salario mínimo quiere decir: quitémosle esta función de tasa de referencia, de multas y de todas las demás que venía cumpliendo.

Nada más en esto fue como ir a la guerra, porque la propuesta, la iniciativa, el debate, lo estancaron ocho meses, es decir, fue todo un tema para poder lograr desindexar, cuando la Ciudad de México ya lo había hecho. Nosotros desindexamos el salario mínimo aquí, tenemos Unidad de Cuenta aquí y además tenemos una iniciativa que es el Proveedor Salarialmente Responsable.

En el Gobierno de la Ciudad de México no admitimos proveedores que no paguen lo que es un salario suficiente, salario mínimo suficiente.

Entonces, empezamos a probar el modelo económico, no pasó nada en la ciudad, ni tuvimos crisis de proveedores, ni tuvimos reclamos, nada absolutamente nada; por el contrario hubo mejores indicadores económicos incluso en los niveles de formalidad e informalidad; porque la Ciudad de México es la que está generando el 20 por ciento de nuevos empleos formales a nivel nacional. Entonces, esa ruta quedó ahí probada.

En esta misma tarea y en estos mismos planteamientos dijimos la CONASAMI ya no puede ser. La CONASAMI es algo obsoleto, es como entrar al túnel del tiempo o ir a ver una película de Mauricio Garcés, perdón pero así es, o sea, tu entras ahí y piensas que estas entrando a una película de Mauricio Garcés, los que han visto las películas de Mauricio Garcés me entenderán, para los más jóvenes, no sé, buscaré un referente rápido para ubicarlos más.

Pero el único argumento que yo tuve de la CONASAMI en esa reunión fue: “No se puede porque hay cinco millones de créditos y si aumentamos el salario mínimo se van a incrementar” y dijimos; no estamos hablando de eso, primero vamos a desindexar y luego viene el salario mínimo, “Bueno, cuando eso suceda vemos” Es la hora que no vemos, ya se desindexó.

Bueno, todos sabemos de este estudio, yo diría “claro que se puede” y yo siempre hago alusión a algo que dijo Roosevelt, Roosevelt lo dijo en 1933 y además lo dijo precisamente después de que en Estados Unidos habían sufrido una crisis económica de las más potentes del siglo XX; y entonces, Roosevelt cuando toma posesión y está encargado de presidir esta recuperación económica de Estados Unidos dice algo -más o menos- así, dice: Ningún negocio que dependa por su existencia de pagar a sus trabajadores salarios suficientes para una vida digna tiene derecho alguno a continuar en este país. Con negocios quiero decir todo comercio o toda industria, con trabajadores quiero decir todos los trabajadores y con salarios dignos quiero decir más que un nivel elemental de subsistencia, me refiero a salarios para vivir decentemente.

Yo creo que eso es lo que debiera de inspirar, eso es, vamos desde el plano que lo quieran analizar, desde el plano económico se puede, desde el plano social es antiético es una constante de desigualdad y es una injusticia lo que se está haciendo con el salario mínimo.

Luego, desde el plano jurídico, es una violación flagrante a la Constitución, el artículo 123 dice cómo debe de ser el salario mínimo, a mí que me expliquen nada más cómo estamos cumpliendo con eso. Ahora, si no quieres irte a la Constitución, entonces, es una violación flagrante al artículo 90 de la Ley Federal del Trabajo, que repite exactamente esto y si quieres relacionarlo con el artículo primero de la Constitución, es una violación a los derechos humanos fundamentales, entonces, por todos lados.

Desde el punto de vista económico se puede, desde el punto de vista social es una injusticia, desde el punto de vista jurídico es una contravención normativa y desde el punto de vista de los escenarios económicos lo que se ha demostrado en América Latina es que todos los países que hicieron un incremento a su salario mínimo mejoraron sus niveles, ninguno tuvo un efecto negativo.

Aquí analizamos y con Salomón vimos los escenarios, cuál sería el mayor efecto si en ese momento hubiéramos hecho un disparo largo, un saque largo que es a lo que me refiero, un saque largo estamos hablando de llegar ahorita a 89 con el salario mínimo. Hubiéramos tenido un efecto del 0.5 por ciento en el factor que tanto preocupa.

Entiendo ahora y creo entender que el Banco de México está esperando a ver qué resulta de la elección de Estados Unidos, tampoco somos ajenos a que eso es un factor que están analizando; entonces, yo tendría en este momento la esperanza de que verdaderamente terminando esa contienda política se pueda una tomar decisión. Que además ha permeado con los empresarios, porque ese es otro factor importante que debe saber el público, los empresarios no están en desacuerdo con que se incremente el salario mínimo.

Y el otro punto que decía mi amigo Marco Antonio, puede generarte un problema con otros salarios u otros precios si sigues con esta lógica de que el salario mínimo es el referente de todo lo que sube o todo lo que baja; o sea, el salario mínimo cumple otra función, es más, el salario mínimo debiéramos de estarlo revisando en marzo, en febrero, por qué en diciembre, en diciembre son otros indicadores económicos los que se tiene que analizar.

No el salario mínimo que cumple con una función absolutamente diferente, contra un argumento que tenían también de que no existía nadie que ganara salario mínimo; entonces, nos damos cuenta que hay siete millones de personas, si eso es nadie, entonces estaremos un poco complicados en nuestros análisis.

Yo creo –en resumen- que sí se puede hacer, lo tenemos visto, lo tenemos analizado, lo han estudiado los expertos economistas y con todos los escenarios es viable que México dé este paso.

Qué vamos a encontrar –creo yo-, vamos a tener mejores índices en la formalidad, mejoraríamos la formalidad y vamos a generar una mejor redistribución de la riqueza que ese es otro factor muy importante que no se da en este momento.

Si nada más pensamos en una contracción económica, que además no me está pareciendo estratégica, una contracción económica, una contracción de gasto para qué, para que no tengamos problemas en las calificaciones de la deuda, puede ser, a lo mejor para eso sí sirve. Pero para efectos económicos y por supuesto, de mejor distribución de riqueza yo creo que no. Hasta ahí lo dejaría.

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